Zippedi
Zippedi nació en 2017 con la idea de transformar una tarea crítica pero rutinaria del retail: verificar a diario el estado de las góndolas, los precios y el stock. Para resolverlo, sus fundadores Ariel Schilkrut, Luis Vera y Álvaro Soto diseñaron un robot autónomo que circula por los pasillos, captura imágenes y las procesa mediante algoritmos de inteligencia artificial. El sistema no solo reconoce productos y etiquetas, sino que genera alertas automáticas que llegan directamente a los equipos de sala y a la gerencia, reduciendo tiempos de respuesta y mejorando la disponibilidad de productos en tienda.
“Nosotros vimos que el retail tenía un problema estructural: mucha información se pierde en la operación diaria. La robótica permite levantar esos datos en tiempo real y con un nivel de precisión que antes era imposible”, explica Álvaro Soto, cofundador.
Esta capacidad de integrar hardware especializado con visión computacional ha permitido que Zippedi expanda su operación a Colombia, Argentina, Perú, República Dominicana, Panamá, Alemania, Australia, Holanda, Japón y Estados Unidos, con un equipo de unas 50 personas. Entre sus hitos, la instalación de su robot en Japón mostró que la tecnología chilena podía competir en uno de los mercados más exigentes del mundo. “Tener un robot chileno funcionando en supermercados japoneses es un orgullo y una validación de que podemos competir globalmente”, comenta Soto.
Con tres rondas de inversión que suman cerca de US$ 20 millones, la startup factura alrededor de US$4,5 millones anuales. Sus robots realizan millones de registros cada semana, lo que permite construir bases de datos históricas que ayudan a los supermercados a entender patrones de quiebre de stock, estacionalidad en los precios y comportamiento de consumo. Esa información es utilizada por los equipos de operación para tomar decisiones con mayor evidencia y velocidad.
La visión de la empresa es que la automatización en el levantamiento de datos no solo resuelve un problema de eficiencia, sino que también abre espacio a nuevos modelos de gestión en el retail. Al delegar en robots tareas repetitivas, los equipos humanos pueden enfocarse en mejorar la experiencia de compra y en diseñar estrategias comerciales con mejor información de base. En palabras de Soto, “la robótica nos permite mirar el retail de otra manera: no como una tarea de control interminable, sino como un sistema que se optimiza con datos confiables en tiempo real”.