Wild Foods

Wild nació de una convicción: el retail no estaba en crisis, pero las marcas que habían dejado de conectar con los consumidores. Bajo esa premisa, los fundadores Pier Paolo Colonnello, Felipe Hurtado y Javier Castro decidieron construir marcas con identidad clara, capaces de romper esquemas y competir en industrias históricamente dominadas por los mismos actores. “Logramos sacar en limpio que no era el retail el que estaba muriendo, sino las marcas que estaban en la UCI. Esa es la tesis de nuestro proyecto: crear marcas con identidad y con una propuesta de valor clara”, explica Javier Castro, CEO de Wild Foods.
De ahí surgieron dos proyectos complementarios: Wild Lama (2014), enfocada en retail, y Wild Foods (2017), dedicado al consumo masivo.

Wild Lama comenzó como un e-commerce orientado a un público joven y digital. Sin embargo, pronto demostró que podía trascender lo online y competir en el mundo físico. Hoy cuenta con 20 tiendas en operación y otras 20 en carpeta, consolidando un modelo que combina cercanía con el cliente, propuesta estética y capacidad de escalar. “Demostramos que no somos solo una marca de nicho online, sino que podemos competir en el mundo offline con la misma fuerza”, agrega Castro.

Wild Foods, por su parte, representa la apuesta en consumo masivo. Tras crecer en Chile, dio un paso decisivo al consolidarse en México, un mercado altamente competitivo y de gran escala. Allí, la empresa no solo instaló oficinas, sino que validó su modelo de negocio, demostrando que podía competir en condiciones muy distintas a las de su país de origen. Según Castro, “haber encontrado espacio y crecimiento en un país gigante como México es la mejor demostración de que Wild Foods está para grandes cosas”.

En paralelo, el grupo levantó capital en dos rondas clave: una pre Serie A con Amarena VC y luego una Serie A con Glisco Partners y 30N, que permitió robustecer su estructura y acelerar su crecimiento. Hoy, Wild Foods emplea a 140 personas y Wild Lama a 170, conformando un ecosistema de más de 300 colaboradores. Todo esto, habiendo partido de cero, con apenas los ahorros personales de tres jóvenes de 25 a 30 años.

La visión de futuro es tan ambiciosa como concreta: llevar Wild Foods a liderar su categoría en Estados Unidos y convertir a Wild Lama en el próximo Forus o Komax, pero con una diferencia clave: todas sus marcas son creadas desde cero, con ADN propio y diseñadas para competir en escenarios globales. Como sintetiza Castro: “Partimos de cero, con cero clientes y sin plata en la cuenta, y la composición del crecimiento ha sido brutal. Lo importante es que todavía queda espacio para seguir creciendo rentablemente”.

El proyecto también refleja una nueva manera de entender el emprendimiento en Latinoamérica: no solo construir empresas rentables, sino también desarrollar marcas regionales capaces de trascender fronteras. Bajo el lema “Done is better than perfect”, Wild sigue queriendo desafiar las inercias de la industria y probando que desde la región también pueden surgir compañías que marquen la pauta en consumo masivo y retail.