Vambe
Un video casero, sin producción ni presupuesto, bastó para encender la chispa. Así nació Vambe, la startup fundada por Nicolás Camhi (CEO), Matías Pérez (Chief AI Officer) y Diego Chauan (CTO), que transformó una improvisada publicación en redes sociales en el punto de partida de una plataforma de inteligencia artificial que hoy se expande por toda Latinoamérica.
Nicolás Camhi recuerda que en ese momento “nosotros estábamos intentando hacer un sistema de cobranzas masivas por WhatsApp. En 2023, cuando ni siquiera ChatGPT tenía agentes, nosotros ya los poníamos en WhatsApp”. La sorpresa fue inmediata: los emprendedores quedaban impresionados al ver cómo la IA manejaba la información, enviaba recordatorios e identificaba bases de datos. “Nosotros lo encontrábamos bacán, pero nunca pensamos que eso iba a ser lo más importante, hasta el video”. En la publicación, Matías Pérez contaba cómo una empresa había automatizado WhatsApp con ChatGPT y lo había enlazado con otras herramientas. Sin seguidores, sin producción ni presupuesto, el video se hizo viral.
Ese tráfico terminó donde debía: en WhatsApp. Ahí, la tecnología de Vambe recibió los mensajes, explicó, guió y agendó directamente en Google Calendar. Para Nicolás Camhi ese momento fue revelador porque “el mercado nos habló”, y la señal fue tan clara que decidieron abrir la tecnología de Vambe al público y salir a vender.
El salto, sin embargo, no fue instantáneo. Existía un apego emocional con el proyecto original de cobranzas: horas de fines de semana, noches de trabajo, múltiples iteraciones, y costaba soltarlo. Evaluaron distintos escenarios: dos marcas distintas, una sola marca con dos productos, una misma landing page separada, hasta que los datos fríos hablaron: el tiempo y la demanda estaban del lado del nuevo producto.
Hoy Vambe es una plataforma de inteligencia artificial para que empresas B2C medianas y grandes puedan adoptar IA en su estrategia de crecimiento: desde sus anuncios, sus ventas y su retención.
El pivote fue difícil, pero una vez tomada la decisión se la jugaron con todo. “Nos movimos rápido, empezamos a hacer más videos, a gastar plata en anuncios sin siquiera tener idea del pricing, no sabíamos cómo cobrar”. El aprendizaje fue en tiempo real. “La gente venía y me decían ‘lo quiero’, y yo decía US$ 80. Después venía la siguiente reunión y decía US$ 90, US$ 110, US$ 120, porque no teníamos idea cómo poner precio”, admite el CEO.
Llegado el momento de levantar capital, el proceso fue “súper duro”. Equipo joven, categoría competitiva, pero con una ventaja: “Éramos los que más rápido vendían”. El llamado interno fue claro: “Si queremos tener éxito en esta ronda, debemos tener los mejores números, porque nadie va a confiar en nosotros si mostramos lo contrario. Tenemos que demostrar que somos muy buenos ejecutando”. La estrategia dio frutos. Al final tuvieron un “happy problem”: la ronda se sobresuscribió, había más dinero que espacio. La decisión fue estratégica e incómoda: elegir socios y decir que no a otros.
La entrada de fondos de prestigio, entre ellos Monashees, fue un sello de validación. Y con el primer directorio a comienzos de año llegó el empujón definitivo: “Váyanse a México ya”.
Camhi no lo dudó: “Tenían toda la razón, nos decían ‘¿cómo se van a quedar en Chile, si en Ciudad de México hay 1.5 veces la cantidad de personas que en Chile completo?’”. El 1 de mayo, Nicolás ya estaba instalado en México con un equipo de 10 personas. “Así es como hoy día Vambe ya tiene operaciones en otros países, hemos logrado hacer que México crezca incluso más rápido que Chile, que eso es una locura. Creo que hay muy pocas compañías de Chile que logran un aterrizaje así en México”, comparte.
La visión de Vambe va mucho más allá de los agentes de IA. El próximo gran salto será el uso de anuncios de referidos. “Donde agentes de IA se refieren a otros agentes de IA en nuestra red, y eso va a ser una innovación total”, explica el CEO. La idea es que los agentes conversacionales no solo vendan, sino que también recomienden a otros negocios complementarios dentro de Vambe. “Esa es la gran diferencia: no solo es hipersegmentado, sino que apalanca la confianza entre compañías y genera un efecto red en el que los agentes se refieren entre sí. Eso va a ser enorme”, asegura.
Ese efecto red crea un incentivo poderoso: si no estás en Vambe, pierdes tráfico. El plan es lanzar las primeras versiones a principios del próximo año y, en paralelo, incorporar pagos integrados para cubrir todo el embudo de ventas, desde el marketing hasta la conversación, el cobro y la retención.