Theodora AI
Theodora AI nació de un acto de rebeldía. En 2022, justo cuando la IA generativa empezaba a popularizarse y el “tech winter” congelaba el financiamiento para startups, sus fundadores decidieron crear una inteligencia artificial más justa y transparente. “Desde el primer día nos concebimos globales y sin fronteras, con la misión de desarrollar tecnología para ayudar a organizaciones y personas a detectar patrones de decisión invisibles”, recuerda María José Martabit, su CEO.
La empresa funciona como unos “rayos X” para las organizaciones. “Hacemos visible lo que normalmente permanece oculto: los sesgos que contaminan decisiones, algoritmos y mensajes. Aplicamos neurociencia para entender cómo decide el cerebro e inteligencia colectiva para corregir lo que una sola mirada no ve”, explica Martabit.
Fundada por María José Martabit y Ricardo Baeza-Yates, la startup combina talento local con una red internacional de asesores y socios, consolidando presencia en Estados Unidos, México y Europa. “Ninguna otra compañía ha enfrentado los sesgos con tanta profundidad ni desde tantas perspectivas. Nuestro impacto es transversal y global, en banca, derecho, marketing, arte, cine y finanzas”, destaca la CEO.
Su crecimiento se ha financiado con recursos propios y apoyos estratégicos de ANID, Corfo, Microsoft for Startups y AWS for Startups, evitando depender exclusivamente de capital externo. “Hoy la verdadera revolución no será quién genera más contenido, quién genera más confianza”, proyecta Martabit, subrayando la visión de largo plazo de la compañía.
Entre sus iniciativas más innovadoras está el Anti-Bias World Challenge, un mundial global de inteligencia colectiva donde millones de personas etiquetan sesgos en datos, imágenes y narrativas para construir colectivamente la base de una IA más justa. “Ambicioso, sí. Loco, también. Pero absolutamente necesario”, asegura Martabit.
Con casi tres años de trayectoria, Theodora AI se define como una nueva especie de empresa: “No nos vemos como un ‘unicornio’ clásico. Somos una cebra, porque equilibramos impacto social y rentabilidad, y un camello, porque sobrevivimos al tech winter de 2022 creciendo con disciplina y resiliencia. Somos un ecosistema de productos y spin-offs con un propósito común”, concluye la cofundadora.