Shinkansen
En tiempos donde la inmediatez es un atributo altamente valorado, Leo Soto, Ubaldo Taladriz y Francisco Larraín se preguntaron por qué el dinero seguía atrapado en procesos lentos y llenos de fricciones. Esa contradicción los motivó a fundar Shinkansen, la startup que busca que el dinero se mueva como la información: a la velocidad de Internet.
Francisco Larraín, cofundador y gerente comercial, explica: “Hoy día la plata, la gran mayoría del dinero está en cuentas bancarias y es plata digital. Entonces, al ser digital, en realidad es un dato y al ser un dato debiera comportarse como tal, que se pueden mover de manera instantánea entre un lugar y otro, que se pueden integrar con el software, que se pueda programar. Pero en la práctica hay hartas fricciones para mover la plata: digipases, contraseñas, procesos manuales, etcétera”.
n 2022, durante su primer año de operación, la compañía no registró ingresos y entendió que el principal reto no era técnico, sino cultural. “Estábamos creando un producto que no existía y por lo tanto tenías que convencer a los potenciales clientes que tenían que cambiar la forma en que han hecho las cosas siempre, acostumbrada a procesos manuales. Pero creo que lo logramos. Hoy día hay un producto que existe y hay muchas más empresas dispuestas a automatizar su operación de banco”.
Como ocurre muchas veces con las ideas innovadoras, los primeros en confiar fueron las startups. Zeppelin, Buda, Fintual y Buk vieron el valor en una solución que ahorraba tiempo, reducía errores y aceleraba pagos. “Nuestros early adopters naturales fueron las empresas tech, especialmente del mundo de lending y de payments”, dice Larraín. Ese impulso abrió paso a un salto mayor: llegar a las corporaciones tradicionales.
Hoy Shinkansen ofrece a grandes compañías una plataforma de tesorería multibanco, que centraliza información y operaciones en un solo lugar. “Estamos ayudando a las empresas tradicionales a tener una tesorería digital que se pueda ocupar con inteligencia artificial, que pueda automatizar procesos, disminuir errores, disminuir fraudes”.
Un hito clave fue la incorporación de Pablo García, ex vicepresidente del Banco Central de Chile, al directorio de la nueva Cámara de Pago. La apuesta es ambiciosa: convertirse en la primera infraestructura financiera chilena nacida desde una fintech, capaz de competir en igualdad de condiciones con bancos, reguladores y gigantes internacionales como Mastercard o Visa. “Decidimos ponernos pantalones largos, regularnos y discutir de igual a igual con bancos y reguladores en materia de ciberseguridad y compliance. Es un proyecto ambicioso y necesitábamos gente con experiencia del nivel de Pablo”, afirma Larraín.
Actualmente, Shinkansen avanza en dos frentes: la expansión internacional, con foco en México y Perú, y la consolidación en el segmento corporativo. “El desafío es convencer a empresas tradicionales de confiar en un tercero para autorizar su tesorería, pero tenemos credenciales y sistemas seguros para hacerlo”.
La inteligencia artificial también ocupa un lugar central en sus proyecciones: desde la prevención de fraudes hasta conciliaciones automáticas, la compañía ya está piloteando soluciones con clientes. “La tesorería es muy manual en la empresa, si tú la haces digital como lo hace Shinkansen a través de conexiones con API hacia los bancos, el poder introducir a agentes que hagan autónomamente algunas tareas de tesorería es algo muy natural (…) es algo que sin duda va a terminar colmando el sector fintech”.
En cuanto a capital, la empresa no busca una ronda inmediata, pero sí la proyecta hacia 2026. “Este año estamos enfocados en crecer. Probablemente el próximo año busquemos levantar una serie para acelerar en varios países al mismo tiempo”.
Con esa hoja de ruta, Shinkansen se perfila como un actor clave del ecosistema financiero regional. En palabras de Larraín: “Queremos ser el SaaS de tesorería en el que primero piense cualquier CFO de una empresa grande en Latinoamérica. Y en el negocio regulado (cámara de pagos de bajo valor), ser la primera infraestructura fintech que le dio acceso a otras fintech a la infraestructura financiera para competir de igual a igual”.