Miido

En 2024, tres jóvenes chilenos decidieron enfrentar una realidad evidente en el agro: la mayoría de los campos en Latinoamérica todavía operan con planillas en papel y lápiz, un modelo que hace casi imposible tomar decisiones rápidas o contar con datos confiables. Así nació Miido, una plataforma pensada para digitalizar la gestión agrícola desde el terreno, transformando registros manuales en información procesable y en tiempo real.

“Antes de hablar de inteligencia artificial o big data en el agro, había que resolver un paso básico: digitalizar la operación diaria en el campo”, comenta Nicolás Castellón, CEO y cofundador. El sistema permite que trabajadores agrícolas ingresen datos de riego, cosecha o fertilización desde un celular o tablet, incluso en lugares con baja conectividad. Esa información se centraliza y se convierte en indicadores que permiten trazar procesos, detectar ineficiencias y tomar decisiones con evidencia, democratizando el acceso a herramientas digitales en un sector históricamente rezagado.

El equipo fundador está compuesto por Nicolás Castellón (ingeniero civil industrial, UDD), Thomas Soto (ingeniero civil telemático, UTFSM) y Benjamín Martínez (ingeniero civil industrial, UDD). Con base legal en Delaware y una oficina operativa en Maipú, Miido ha reunido a un equipo de seis personas y alcanzado un crecimiento sostenido de 30% mensual, superando los 500 usuarios activos en menos de un año.

Uno de los hitos más significativos fue la llegada de Driscoll’s en México, la mayor productora de berries del mundo, como cliente estratégico. “Fue increíble, todo partió con un mail en frío y terminó convirtiéndose en un cliente que nos validó a nivel global”, recuerda Castellón. Esa validación se replicó con empresas como Alpina en Colombia y Westfalia en Chile, confirmando que la solución funciona en distintos países, cultivos y escalas de operación.

Miido ha pasado por los programas Build e Ignite de Start-Up Chile, que le permitieron robustecer su modelo y acercarse a inversionistas. Hoy se encuentra levantando una ronda pre-seed de US$ 300 mil, con la mitad ya comprometida. Con operaciones en México, Colombia y Costa Rica, además de Chile, la startup se proyecta como un actor clave en la transformación digital del agro.

“Queremos demostrar que la transformación digital no es exclusiva de grandes corporaciones; puede ser inclusiva, personalizada y práctica, capaz de llegar a cualquier campo de Latinoamérica”, concluye Castellón.