Kilimo
Kilimo es una startup chileno-argentina surgida en Córdoba con el objetivo de cambiar la forma en que se usa y se valora el agua en la producción de alimentos. Sus fundadores combinaron sus experiencias en agronomía y ciencias de la computación para diseñar una solución que atacara uno de los problemas más urgentes del planeta: la sobreexplotación de las cuencas hídricas.
La startup desarrolló una plataforma de riego inteligente que recopila información de suelos, cultivos y clima mediante sensores y reportes de campo. Estos datos se procesan con algoritmos propios que entregan a los agricultores recomendaciones concretas de cuánta agua aplicar y cuándo hacerlo, lo que permite reducir consumo, mejorar productividad y mantener la salud de las cuencas. “Lo que hacemos hoy es trabajar de la mano con los agricultores y las empresas de las cuencas más estresadas del mundo, para poder contribuir a la seguridad hídrica”, explica Andrea Ramos, VP de Climate Adaptation.
Pero el gran salto de Kilimo ocurrió en 2022, en la cuenca del Maipo, una de las más críticas del mundo. Allí la compañía pivoteó su modelo y creó el primer mercado de eficiencia hídrica de Latinoamérica, conectando a empresas con agricultores que usan su tecnología para ahorrar agua. “Fuimos la primera empresa en la región en pagar a los agricultores por los ahorros de agua que generan, reconociendo sus externalidades positivas”, destaca Ramos.
Hoy Kilimo aplica este modelo de acción colectiva en Argentina, México, Perú, Brasil, Chile y Estados Unidos, llegando a más de 2.000 agricultores y con un equipo de 58 colaboradores. En total, han levantado tres rondas de inversión, incluida una Serie A de US$ 7,5 millones, y se han propuesto restaurar 350 millones de metros cúbicos de agua en cuencas críticas de Latinoamérica, equivalentes a 140 mil piscinas olímpicas.
“En las cuencas donde operamos convocamos a actores del sector privado, público y agricultores para restaurar el agua de manera colaborativa. Esa es la forma de lograr seguridad hídrica a gran escala”, resume Ramos.