Galgo
“La historia es como un golpe de suerte”. Así resume Ignacio Canals el origen de Galgo, una compañía que, reconoce, partió en 2018 de manera absolutamente distinta: apostando por un segmento al que “nadie apostaba: inmigrantes venezolanos que llegaban sin ningún peso, sin nada, escapándose de su país”. En ese momento, la empresa, fundada por Ignacio Canals, Diego Fleischmann, Sebastián Parot, Francisco Eterovich, Benjamín Izikson y Antonio Turner se llamó Migrante.
“Al principio los banqueros nos decían que íbamos a perder hasta la camisa, porque estábamos financiando a personas sin ninguna garantía y que se podían ir en cualquier momento del país. Y al contrario de lo esperado, los clientes pagaron, y nadie lo podía creer”, recuerda Canals, uno de los fundadores.
La pandemia lo cambió todo: “Teníamos toda la plata en la calle… y ninguno de nuestros clientes podía pagarnos de vuelta, porque nadie podía trabajar, no tenían ni un peso”. La respuesta fue contraintuitiva: “Se nos ocurrió prestarles más plata para que pudiesen comprar una moto… porque eran las únicas que podían salir a trabajar en ese momento. Así descubrimos la moto, que era una tremenda oportunidad para ellos y era un producto que hacía mucho sentido financiar. Porque básicamente les prestábamos US$ 2.000 y, al mes siguiente, la persona estaba produciendo más de US$ 1.000 al mes. Entonces nos podían pagar fácilmente y les generábamos mucho valor”.
En Chile el uso de las motos no era común, pero al mirar la región el dato era contundente: “Son el principal medio de transporte y se venden más motos que autos en América Latina”.
Con ese giro, el nombre Migrante “ya nos quedaba chico y no cuadraba con nuestra historia”. Así nació Galgo, que “representaba velocidad, movilidad y todos los atributos que pensábamos que debía tener nuestra compañía”. La expansión se aceleró, y actualmente Colombia y México son los mercados más grandes.
Hoy Galgo es una fintech dedicada a vender, financiar y asegurar motocicletas en Latinoamérica, ofreciendo a sus clientes una solución integral para acceder a este medio de transporte. A través de su sitio web, los usuarios pueden iniciar el proceso de manera sencilla, ya que con muy pocos datos la plataforma es capaz de generar un scoring preciso que permite otorgar financiamiento ágil y personalizado. La clave, dice Canals, no es cobrar mejor, sino prestar mejor: “Si tú generas un muy buen proceso para seleccionar a tus clientes, la segunda parte es mucho más fácil. Nosotros hemos puesto mucho foco en el proceso de evaluación de riesgo y, a partir de cientos de variables integradas en el algoritmo, logramos evaluar con precisión a quién prestar y a quién no”.
El impacto social es revelador. Según explica Canals: “Para la gran mayoría de nuestros clientes, la moto que nos están comprando es el producto más caro que han adquirido en su vida y que normalmente no podían hacerlo porque no tenían acceso. Nosotros resolvemos un problema de acceso a un segmento, con un producto que generalmente es una herramienta de trabajo para ellos”. De hecho, el 80% de los clientes de Galgo declara que nunca tuvo acceso a un crédito, y un 76% asegura que su vida mejoró gracias al financiamiento recibido.
Con más de US$ 70 millones levantados, “hoy la compañía está mejor parada que nunca. Hemos montado en dos ruedas a cientos de miles de personas, trabajan más de 700 personas y tenemos más de 100.000 clientes activos”, comenta Ignacio. El siguiente salto está claro: “Si se dan las condiciones, que hasta ahora se están dando, nosotros vamos a estar en Brasil de aquí a febrero o marzo del próximo año”, adelanta, precisando que será de la mano de un muy buen socio internacional.
La movilidad de Galgo no se detiene. En sus planes está que “en cinco años más tengamos una posición absolutamente consolidada como el líder en venta y financiamiento de motos en América Latina”. Y que se diga de Galgo: “Que democratizó el acceso a la movilidad a un sector históricamente dejado de lado por la banca tradicional”.