Fintoc
En la misma oficina donde trabajaban Buda y Fintual, Cristóbal Griffero, CEO y cofundador de Fintoc, vio de cerca una brecha que parecía inexplicable: el mundo del software avanzaba a toda velocidad, mientras que el mundo financiero seguía atascado en procesos llenos de fricciones. “Había una desconexión bien grande entre el mundo financiero y el mundo del software. Y veía a estas fintech que hoy son referente, y me preguntaba: si esto es complicado para ellos, que son unas máquinas y van más adelantados, ¿qué queda para el resto de las empresas?”, recuerda.
Esa inquietud, compartida con su cofundador Lukas Zorich, dio origen a un proyecto que buscaba conectar “el código con la plata”. Así surgió Fintoc, con la misión de resolver un dolor cotidiano: automatizar tareas financieras que antes consumían horas de trabajo manual. “Partimos con un servicio que te permitía descargar las cartolas del banco de forma automática (…) las empresas podían conectarse a Fintoc y, mediante la plataforma, ir a sus diferentes bancos y automatizar todo lo que era su tesorería, su contabilidad, su conciliación bancaria”.
Ese enfoque los llevó en 2021 a ser aceptados en Y Combinator. “Lo más potente de YC es que te invita realmente a ser extraordinario (…) no basta con estar al nivel de los demás, se trata de ser el mejor”, dice el CEO. La experiencia no solo les dio visibilidad internacional, también los empujó a pensar en grande y escalar.
Con una ronda levantada junto a Monashees dieron un giro clave: entrar al mundo de los pagos por transferencia. El problema estaba a la vista: para un comercio, pagar con tarjeta podía costar hasta un 3% en comisiones, un margen insostenible en muchas industrias. Fintoc ofreció una alternativa mucho más barata, con un cobro cercano al 1%. El resultado: hoy procesan US$210 millones al mes, con 3,5 millones de pagos únicos mensuales, y estiman que cerca del 40% de la población adulta chilena ha utilizado sus servicios en algún momento.
Actualmente Fintoc opera como un sistema operativo para pagos por Internet en Chile y México, con más de 800 clientes activos. Su crecimiento no ha requerido aumentar la estructura: la compañía mantiene un equipo de apenas 85 personas, de las cuales cerca del 70% son ingenieros. Esa cultura de automatización y el uso intensivo de inteligencia artificial les ha permitido manejar un volumen de transacciones que, según Griffero, “en otras empresas, demandaría equipos tres o cuatro veces más grandes”.
Consolidando en Chile y avanzando en México, donde ya cuentan con contratos firmados a la espera de la licencia regulatoria, la mirada ya está puesta en Brasil, un mercado que planean abordar en los próximos meses.
Aspirando a ser reconocidos como visionaros, Griffero asegura que la gran tendencia que marca el rumbo de Fintoc es la inteligencia artificial. “La IA es un complemento de las personas, pero en algún minuto el humano va a ser el complemento de la IA”, advierte el CEO, convencido de que ningún trabajo se quedará fuera de su impacto. Con esa visión, decidieron partir desde adentro: crearon un equipo dedicado exclusivamente a explorar usos de IA que mejoren la eficiencia de la operación y luego escalen al resto de la organización. Esa estrategia les permite sumar valor de forma práctica y preparar a la compañía para un futuro donde la automatización será aún más decisiva.
Al proyectar el futuro de la empresa, el fundador lo resume con una aspiración concreta: que Fintoc se convierta en parte del lenguaje cotidiano. “Sería súper importante como que haya, casi como un verbo, fintoquéame”, sueña Griffero, como sinónimo de pagar fácil, rápido y confiable.