Ceibo
Ceibo nació en 2019 para enfrentar uno de los problemas más complejos de la minería del cobre, la lixiviación de sulfuros primarios, especialmente la calcopirita. Este mineral representa gran parte de las reservas mundiales de cobre, pero los métodos tradicionales para procesarlo son poco eficientes y tienen un alto impacto ambiental.
“No hay autos eléctricos, no hay energía, no hay AI sin cobre. Pero al mismo tiempo, como chilenos, vemos el impacto que tiene la minería. Lo que dio fruto a Ceibo fue esta convicción en que la tecnología podía ayudar a que la minería fuera más limpia y productiva”, comenta Cristóbal Undurraga, CEO y cofundador.
La propuesta de Ceibo es un enfoque integral que combina metalurgia, química, hardware especializado y analítica de datos. Su plataforma busca aumentar de manera significativa la recuperación de cobre a partir de sulfuros primarios, reduciendo en paralelo el consumo de agua y energía. “Hemos validado que es posible duplicar, incluso más, la producción de cobre a partir de sulfuros primarios”, explica Undurraga, quien subraya que este salto en eficiencia no se había visto antes en el sector.
En su centro de investigación en Santiago, Ceibo ha acumulado más de un millón de horas de ensayos en laboratorio, procesando más de 45 muestras de distintas geografías para robustecer su modelo. En paralelo, la empresa levantó una planta demostrativa en la mina San Jerónimo, en La Serena, donde ya produce cátodos de cobre. “Es el santo grial de la minería: lixiviar sulfuros primarios de manera rápida, barata y limpia”, afirma su CEO.
La solución integra tres capas complementarias: sensores que capturan datos de las reacciones químicas, algoritmos que ajustan parámetros en tiempo real y equipos de hardware diseñados para resistir condiciones de faena. Esta arquitectura permite un control mucho más preciso de un proceso históricamente poco predecible. Para Undurraga, el desafío está en acortar los tiempos de recuperación, lo que describe con una analogía cotidiana: “Si preparas un té con agua tibia y lo dejas tres días, no es lo mismo que hacerlo con agua caliente en dos minutos. Nosotros buscamos que la lixiviación de los sulfuros ocurra con la misma rapidez y eficiencia que un buen té”.
Con el respaldo de inversionistas y la validación en terreno, Ceibo ya trabaja con compañías fuera de Chile y se proyecta a expandir su tecnología a otros minerales críticos, como el níquel o el litio, en un contexto de creciente demanda global por recursos estratégicos. La ambición es demostrar que es posible producir los metales que necesita la transición energética, pero de una manera más eficiente y sostenible, reduciendo la huella hídrica y energética de la minería.