Ancestral Tech

En 2018, tres jóvenes de Arica decidieron crear una empresa capaz de demostrar que desde una ciudad periférica también era posible generar tecnología de escala global. Así nació Ancestral Tech, fundada por Patricio Arias (ingeniero civil informático), Franco Mendoza (ingeniero civil electrónico y doctor en Robótica) y Erick Hurtado (ingeniero comercial y MBA). Su objetivo: desarrollar soluciones agrícolas que permitan cultivar en ambientes donde antes parecía imposible.
“Nacemos del sueño de construir una empresa de alto nivel desde nuestra alicaída ciudad natal, aplicando metodologías y ciencia para resolver problemas en lugares complejos”, explica Patricio Arias, CEO y cofundador.

La propuesta combina ciencia de datos, robótica, metodologías de cultivo y experiencia en gestión empresarial. En la práctica, esto se traduce en sistemas de sensores y algoritmos de control que adaptan condiciones de suelo, agua y clima para sostener cultivos en territorios extremos. Esta lógica se ha aplicado en el desierto de Atacama, en faenas portuarias y, más recientemente, en colaboraciones con la Nasa para probar la resiliencia de especies vegetales en ambientes de alta montaña como el desierto andino.

El camino ha sido desafiante. “Más que un gran valle de la muerte, atravesamos un valle de fosas: logramos equilibrio, lo perdimos y volvimos a iterar”, recuerda Arias. Sin embargo, esa persistencia le permitió madurar su oferta de valor y firmar contratos con empresas globales de la agroindustria como Syngenta, Corteva y Bayer, además de clientes locales como SQM, Ultraport y Ariztía.
Hoy Ancestral Tech opera en Chile, Perú y Argentina, y ha iniciado presencia en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, siempre con la lógica de probar y escalar su tecnología en entornos de máxima exigencia. En 2021, recibió el Premio Nacional de Innovación Avonni por su aporte en agtech y resiliencia climática.

Mirando hacia adelante, Arias resume la ambición del equipo: “Queremos hacer colaboraciones ultra extremas con Nasa, desde el desierto hasta la Antártica, para consolidar tecnologías agrícolas ultra-resilientes”.