Sheriff
La historia de Sheriff comienza con Vicente Cruz, su fundador y CEO, quien pasó su primera década profesional evaluando empresas en el mundo de las inversiones. “El proceso para evaluar empresas y personas era muy lento. Teníamos que pedirles 20 documentos… y finalmente evaluaba operaciones y solamente el 5% las aprobamos y el 95% se rechazaban”. Una situación que convirtió en oportunidad: convertir esa fricción en un sistema ágil, continuo y confiable.
El punto de quiebre llegó en 2019, cuando una contraparte del sector inmobiliario se desplomó en meses por problemas financieros. En ese momento, Cruz entendió que la revisión trimestral no bastaba. “Me demoro mucho en evaluar a una contraparte, pero lo que no puede pasar es que la parte que evalúe no sepa en todo momento cómo está y obviamente no puedo pedir todos los meses al cliente actualizar la información”, reflexionó.
La pregunta se transformó en diseño de producto: cómo monitorear continuamente el riesgo sin asfixiar al cliente con papeles. Con determinación, Cruz se propuso “armar una plataforma que permita saber en 5 segundos con quién haces negocios, y que monitoree y genere alertas de todas tus carteras. Y solamente con el RUT”, conversando con fuentes públicas de manera constante.
Ese proyecto tomó forma entre 2020 y 2021. Cruz aprendió a programar, contrató a la primera persona en diciembre de 2020 y, tras una oferta laboral tentadora en el mundo de las inversiones, eligió el salto emprendedor. “No quería seguir en ese mundo. Me aburrí de hacer plata con plata. Quiero en verdad hacer algo que aporte a la sociedad.”
El nombre de la empresa apareció casi por azar. Cruz buscaba un símbolo de vigilancia y orden, barajó “Orwell” y “Sauron”, hasta que en una tienda “miró para el lado y había un set de Woody, de “Toy Story”… “Y dije, uh, se va a llamar Sheriff… ¿Por qué Sheriff?… Es el que sabe todo lo que pasaba en cada pueblo… Y la idea es que en el siglo XXI tengamos un Sheriff a lo largo de Latinoamérica”. Aún conserva la chapa como recordatorio físico de esa promesa de marca.
“Partimos el 2021 pero se empezó a vender en 2022, porque estuvimos todo un año desarrollando”. El diferencial, de Sheriff no está en “recolectar datos”, sino en convertirlos “en una conclusión lógica de cómo está una contraparte (…) En el mundo tecnológico está la data, está la información y está el conocimiento… La data está disponible, todos la pueden extraer, pero cómo extraerla y cómo tabularla es lo complejo”, explica Cruz.
El momento más crítico llegó con la caja en rojo. “Me quedaba literalmente un millón de pesos en la cuenta corriente cuando levantamos capital. Lloraba, no quería que el proyecto muriera, pero no quedaba plata.”
En enero de 2023 Sheriff cerró una ronda con cuatro inversionistas chilenos y sumó apoyos públicos: “Start-Up Chile también nos ha apoyado, Corfo, hemos ganado $130 millones en tres programas”. Aun así, la austeridad se mantuvo: “A pesar de haber levantado esa plata no me pagué sueldo hasta 4 meses después”. Con esa base ordenaron la casa, montaron la máquina comercial y consolidaron el producto.
Con más de 300 clientes de diversos rubros, la plataforma permite que “cada industria decida qué fuentes quiere conectar.” Esa modularidad hizo posible empaquetar capacidades replicables para compliance, beneficiarios finales o carpeta tributaria, y acelerar la expansión regional.
Mirando hacia adelante, la internacionalización es el siguiente paso. “Nos gustaría estar en Perú, Colombia y México, de aquí a unos tres años”, explica el CEO. El objetivo: democratizar el acceso a negocios, evitando descartar oportunidades por no saber cómo ha evolucionado una empresa.
Hoy, en los escritorios de sus clientes hay una estrella de Sheriff, un gesto lúdico que simboliza tranquilidad: “Con la certeza de que, si tengo un Sheriff adentro de la empresa, sé que voy a estar tranquilo y seguro.”