Surpay
Luis Alvarado creció en Punta Arenas, donde cruzar a Argentina es parte de la cotidianeidad. De niño le intrigaba que el dinero cambiara al cruzar la frontera: “El país está cortado. Entonces tú, para viajar a Puerto Montt, tienes que pasar sí o sí por Argentina. Y yo no lograba comprender por qué mi papá en Chile pagaba con un diseño de billete y cuando íbamos a Argentina pagaba otros billetes”. Años después, esa inquietud infantil se volvió propósito: si la vida fluye entre fronteras, los pagos también. Así nació Surpay, una solución para que pagar y cobrar entre países sea tan natural como moverse de un lugar a otro.
Tras emprender en digitalización documental y recorrer la región en misiones para buscar oportunidades de modernización de archivos, Alvarado observó que en otras fronteras latinoamericanas el cruce y el pago estaban mejor resueltos. Decidió investigar durante tres años y enfocarse en el eslabón más frágil: la experiencia de pago del turista/comprador que cruza a Chile.
“Hicimos ingeniería inversa. Adaptamos el comercio local chileno e instalamos en la caja la forma de pagar. Hoy, cuando el argentino cruza la frontera y necesita pagar en un comercio, solo pide pagar con Surpay; el vendedor calcula de inmediato, gracias a una vinculación con el Banco Central de Argentina, al tipo de cambio oficial. Ya no hay fricción de pago”, explica el fundador.
El impacto en el bolsillo es inmediato. Según Alvarado, el argentino que compra en Chile carga con sobrecostos o impuestos que pueden bordear el 30%; con Surpay, “nosotros le cobramos 7%, ahorra más de un 20%”.
La apuesta también se apoya en una tendencia que reconocen en la zona: hoy más argentinos están cruzando. “El año pasado cruzaron 72.000 vehículos por San Sebastián. Este año, en esa misma frontera, han cruzado más de 142.000”, dice. En la Zona Franca, estima que la participación argentina en ingresos pasó “del 30% a 60%”, sosteniendo buena parte de la actividad económica, comenta el fundador.
Lanzar desde Magallanes obligó a construir un “alero”. Alvarado impulsó el Hub Empresarial Magallanes para conectar emprendedores con grandes empresas, detectar brechas y amplificar soluciones.
En esa línea, Alvarado enfatiza que lo más difícil fue llegar “al equipo de desarrollo ideal”, porque su idea requería experiencia en procesos de pago, certificaciones y normas de seguridad. La solución fue un especialista en Santiago con una década en Transbank, a quien convenció de mudarse a Punta Arenas: “Renunció a su trabajo y con él llegamos a la solución”. Antes lo había intentado sin éxito con otros equipos; “esta vez, funcionó”, comenta satisfecho.
El canal de pago creció rápido: “Hoy en día tenemos más de mil transacciones en un mes y medio”, e incluso ya se vendió el primer auto por Surpay, explica el CEO. La innovación no se detiene: revisando los canales de comunicación, entendieron que “el cliente argentino quiere hoy día comprar online y solo venir a retirar”. Para eso, inauguran este mes un punto de pick-up en Tierra del Fuego, a 40 minutos de la frontera. “De esa forma hacemos que el cliente argentino pueda ahorrarse siete horas de viaje, pagar el ferry, combustible, alimentación… porque ahora va a tener su producto ahí más cerca”.
En metas concretas, Surpay espera alcanzar 5 mil comercios asociados en la Zona Franca y, en el corto plazo, buscan instalar un segundo pick-up orientado a Santa Cruz. Estos objetivos resumen el anhelo de ser reconocidos como “la primera fintech oficial del sur del mundo, de Magallanes”. Comenta el fundador.