Tenpo

A fines de 2019, Credicorp decidió apostar por una innovación disruptiva en servicios financieros. Compró un proyecto de tarjeta de prepago que estaba en proceso de licenciamiento y, en abril de 2020, en plena pandemia, se incorporó Fernando Araya como cofundador y CEO de Tenpo. “Ingresé y me dicen: mira lo que tienes, este proyecto, y vemos algo”, recuerda.

Ese “algo” pronto se definió: acelerar la inclusión digital y financiera en Chile, donde pese a liderar en varios indicadores regionales, persisten grandes brechas. “Había una oportunidad enorme… si haces un due diligence robusto, te encuentras con bolsones de oportunidades muy grandes”, explica Araya.
El problema era claro: menos de la mitad de la población adulta accedía a productos financieros; apenas el 40% tenía tarjeta de crédito y solo el 10% un depósito a plazo. “¿Por qué ocurre eso? Los modelos de negocio para resolver esa situación lo hacen insolvente. Tienes un problema de estructura de ingresos y costos. Por más que exista la voluntad de entregar un crédito, los modelos tradicionales no han sido efectivos”, advierte.

Con esa premisa, Tenpo avanza para convertirse en el primer neobanco de Chile, diseñado desde cero para atender a los no bancarizados, aunque debe enfrentar las mismas exigencias regulatorias que la banca tradicional. “Acá hay un solo tipo de licencia, con las mismas regulaciones, capital, solvencia y liquidez”, detalla Araya. “Eso te pone una barrera de entrada. Porque para poder entrar, necesitas un socio como el que tengo yo, de muy buenas espaldas financieras”.

Cinco años después de su puesta en marcha, Tenpo suma más de 2.5 millones de clientes y una cartera de crédito en expansión, aunque aún está a la espera de la autorización final para operar como banco. “Obtener la licencia no cambia en absoluto nuestro propósito”, aclara su CEO. “Nos permitirá tener un financiamiento más barato, lo que fomenta la sostenibilidad económica de la compañía y la posibilidad de poder acelerar nuestro crecimiento, además de diversificar aún más nuestra oferta de productos y servicios”.

Para Araya, democratizar las finanzas es mucho más que un eslogan: “Lo bajamos a terreno desde la arquitectura tecnológica. Somos una compañía de tecnología y nuestra fortaleza está en desarrollar un modelo que permita entregar productos y servicios de alta calidad a la mayoría de la población”.
La clave, dice, está en la personalización a partir del uso inteligente de los datos: “El cliente comparte todos sus datos, pero la banca tradicional no le devuelve un beneficio. Mucha información sigue en papeles o en servidores desordenados. Nosotros traducimos esos datos en propuestas distintivas, tanto en seguridad como en productos personalizados”.

Un ejemplo es la tarjeta de crédito con ahorro, lanzada hace seis meses y que ya suma 70 mil usuarios, de los cuales el 40% obtuvo con ella su primer crédito formal. “Es una tarjeta como cualquier otra, pero exige un esfuerzo de ahorro: depositas dinero, ese depósito genera intereses y, en caso de impago, funciona como garantía. Lo que queremos es que las personas construyan historial crediticio positivo”, explica Araya.

En Chile, estima, hay 8 millones de adultos divididos en dos grupos: cuatro millones sin ningún registro crediticio y otros cuatro con historial negativo. “Ahí entra la innovación. El sistema tradicional rechaza a los primeros porque ‘no los conoce’, y a los segundos porque ‘no le gusta lo que conoce’. Nosotros vemos que una parte relevante de ellos sí puede acceder a crédito sostenible”.
De cara al futuro, los objetivos son claros: obtener la licencia bancaria, acelerar la innovación y contribuir al crecimiento del país. “El stock de créditos a las personas en Chile no ha crecido en seis o siete años. Eso tiene un impacto enorme en la calidad de vida y en la economía. Necesitamos que el sector público y privado se sienten a ver cómo aceleramos esto”, afirma.

Aunque Tenpo nació con visión regional, la expansión internacional aún no está en el corto plazo. “Nuestro interés es consolidar una posición de liderazgo en Chile. Tecnológicamente estamos preparados para desembarcar donde queramos, pero es una decisión que tomaremos más adelante”, sostiene Araya.