Floid

La historia de Floid comenzó con una conversación. Alfonso Maira, hoy CEO de Floid, trabajaba en evaluación online en el mundo financiero, mientras que John Grunström, sueco, venía de una startup de buy now, pay later. Los presentó un amigo en común, y la pregunta que los unió fue¿cómo evaluar personas y empresas de forma digital, sin fricciones ni puntos ciegos?
En ese momento, Maira relató que la única ruta extendida para evaluaciones requería conectarse a los burós de crédito y basar la decisión en información negativa (como morosidades o deudas). El enfoque generaba problemas porque dejaba fuera a millones de casos reales: quienes no cotizan, quienes superan topes imponibles o quienes simplemente no calzan en las bases tradicionales. En medio de la conversación, preguntó cómo funcionaba en Europa y la respuesta fue clara: “Usamos open banking”. Así apareció una idea prácticamente desconocida en Chile.

La tecnología de open banking permite que “usuarios, personas y empresas, puedan compartir su información financiera con terceros, desde donde esté, para habilitar evaluaciones de riesgo. Entonces, le dimos al mercado otra opción de no solamente conectarse a los burós y a la información clásica, que está en base negativa, sino que también que los usuarios puedan compartir su información positiva. Que es información que puede estar en tu cartola bancaria y permitir compartirla con diferentes bancos o instituciones”, explica Maira.

Con ese foco nació Floid, orientado a ayudar a sus clientes a evaluar personas y empresas de forma digital. Desde el inicio, la compañía asumió un estándar alto. Por eso, el avance de regulaciones de la CMF sobre agregadores de datos e iniciadores de pagos impacta directamente en su negocio. Sin embargo, no lo ven como una amenaza: desde sus inicios, trabajar con bancos los obligó a obtener certificaciones, realizar pruebas de hacking ético para detectar vulnerabilidades y corregirlas.

En lo legal, Floid opera bajo la Ley de Protección de Datos y de Protección al Consumidor, con términos y consentimientos claros. Ese rigor les permitió, por ejemplo, ser “la primera fintech en conectarnos oficialmente a BancoEstado para iniciar pagos y conectarnos a datos de usuarios”. Cuando no había regulación local, tomaron una decisión estratégica: “Operar como operan las empresas europeas”.
“Y ahora que va a haber una regulación propia de Chile ya la estamos mirando y estamos súper preparados”, reconoce Maira, asegurando que solo ven beneficios, porque los clientes “se van a sentir incluso aún más tranquilos o invertir más plata en usar este tipo de tecnologías para sus procesos”.
“Va a haber confianza en las empresas que contratan a proveedores que están regulados y eso significa que hay más casos de uso y más oportunidades de negocio. Así que, beneficio ahí por todos lados”, destaca.

Hoy Floid avanza sobre dos pilares: agregación de datos y procesamiento de pagos. En datos, se concentran en riesgo de personas y conciliaciones bancarias de empresas. En pagos, en la iniciación de transferencias desde cuentas corrientes de usuarios a destinos finales y en la dispersión de pagos, como devoluciones. “Vamos a seguir avanzando muy enfocados en conexiones bancarias”, dice Maira.
Actualmente están presentes en Chile, Perú y Colombia, trabajando con partners estratégicos. La expansión fue “bien orgánica, porque íbamos donde nuestros clientes estaban y, obviamente, después salimos a buscar clientes locales”, explica el CEO. El escenario fue distinto en Estados Unidos. “Floid, donde más agrega valor, es en los países donde hay más fricción en temas de pago o datos”, dice Maira. El mercado norteamericano, con sus propios dolores, ofrecía un terreno gigante donde su innovación podía generar impacto.

De la mano de Experian y Mastercard, están desarrollando nuevos productos inspirados en sus experiencias en Europa y Estados Unidos. Según Maira, son “súper disruptivos para el mercado chileno, como nuevos productos de pago que estamos mirando y que pueden ser muy atractivos para el ecosistema local”.

El crecimiento de Floid acompaña “el ritmo de cómo se van desarrollando las regulaciones en los países”, por lo que han optado por un camino conservador para definir cuándo entrar en cada mercado. “Hemos levantado como 5 millones de dólares, pero hoy somos rentables en todos los países que operamos y no necesitamos plata para crecer”. A corto plazo no buscan inversión, aunque podrían evaluarla para potenciar su operación en Estados Unidos.