Neocrop
Neocrop, empresa de biotecnología agrícola con base en Valdivia (Región de Los Ríos), moderniza y acelera el mejoramiento genético de cultivos con investigación de vanguardia para crear “súper cultivos” más nutritivos, resilientes al cambio climático y amigables con el medioambiente.
La empresa desarrolló la plataforma Neotrait Engine, que combina un software propietario de selección de genes candidatos, estrategias propietarias de edición genética y crecimiento acelerado de las plantas; esta sinergia le permite acelerar a tiempo récord el desarrollo de cultivos adaptados a los retos agronómicos y climáticos. Además, su enfoque aspira a mejorar el valor nutricional de los alimentos. “Nos mueve el sueño de transformar la agricultura a nivel global”, afirman.
La idea surgió al inicio de la pandemia, cuando confluyeron tres visiones complementarias: la de Francisca Castillo, con profundo conocimiento científico y un postdoctorado aplicando las nuevas técnicas de mejoramiento genético en trigo; la de su hermano Sebastián, especialista en informática e inteligencia artificial, y la de Daniel Norero, con experiencia regulatoria y comunicacional en la industria biotecnológica.
Actualmente, Neocrop Technologies se encuentra en una etapa de escalamiento y crecimiento estratégico, y están levantando una ronda de financiamiento semilla por US$ 2,5 millones para escalar y abrir nuevos mercados. De hecho, en septiembre consiguieron el compromiso de un fondo de biotecnología, que aprobó liderar su ronda.
Sin embargo, ese es también uno de sus principales desafíos: conseguir capital. Otros de sus retos son el escalamiento en Brasil y Norteamérica y alcanzar el punto de equilibrio con sus servicios secundarios, para darle más sostenibilidad financiera a su modelo.
Uno de sus principales hitos recientes fue que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) emitió una resolución en julio que determina que su trigo alto en fibra, editado genéticamente con la herramienta CRISPR, queda fuera de la normativa para transgénicos. Eso los habilita a avanzar a ensayos de campo y validación comercial bajo el marco de cultivos convencionales, un paso clave para llevar la innovación al mercado.